«le sudor: y allende de aquesto por corregir los humores, le manda sangrar: y en fin le ordena pociones, por euacuar la mala materia. por aquel mismo orden el redemptor de humana natura (como escriue Ludolpho) por nos saluar de·la graue dolencia de·los peccados, passo primero por la dieta del ayuno de·los quarenta dias: como reza el sagrado euangelio: y empues de hauer sudado de sangre en·el»