«de nuestras manos, ca mucho es a·nos aborresçible. E dada la sentençia contra Jhesu Christo que muriese. el la resçibio con mucha paçiençia. E la virgen Maria no sabia nada de todo esto. E oy viernes por la mañana llamo las moças de casa, e dixo·les. Mis fijas barred la cassa e poned la mesa. e aparejad la silla catredal para do se asiente mj fijo. E quando fue»